Orar y andar: unos ejercicios que se retomarán en 2008

El bosque, un itinerario espiritual

Partimos así cada mañana para cerca de 8 Km; cada día un hito diferente. Nos detenemos 3 veces en nuestro camino ; en ese momento Christian Vieux aborda un aspecto del bosque, y François Drouilly nos abre hacia una búsqueda espiritual personal. Por las tardes, nos retiramos a nuestras habitaciones con pistas de meditación, textos. Celebramos antes de nuestra cena, que generalmente va seguida de una sesión de vídeo.

"Caminar descubriendo, meditando, es más bien que un ejercicio físico, un lenguaje; es mi deseo compartir este lenguaje con jóvenes. Hacerlo juntos, eso se vuelve camino espiritual que nos convierte en pequeños y nos agranda al mismo tiempo.”

 

Del 4 al 11 de agosto de 2007, con el Padre François Drouilly y Christian Vieux, caminamos en el bosque, admiramos, meditamos, compartimos, oramos.
 

Los participantes dan testimonio :

"El bosque nos aparece como un espacio primordial, matricial, penetramos en él, él nos acepta, nos tolera. Caminamos en silencio, sea en la admiración de su belleza y de la luz a través de las ramas, sea en el fortalecimiento de los troncos jóvenes; a veces un calvero inesperado, a veces una capa de agua misteriosa.”

"Descubro que el proyecto de estos ejercicios es un poco original, va más allá de lo que nosotros lo habíamos imaginado. Aprender a escuchar la naturaleza nos dice mucho más que nuestras palabras de predicadores saben hacerlo. Como la turbera, los árboles y el bosque son libros de parábola.»

"Después de la visita de una turbera, y de pequeños charcos, he descubierto que la descomposición permite también volver a dar la vida. He comprendido que ciertos árboles mueren, pues no están siempre en su sitio. Todo esto me da luz sobre la humildad. Tengo que consentir ser lo que soy, allí donde estoy con los otros y con Cristo”.     "He encontrado fuertes convergencias con respecto a mis deseos, esperas, mis esperanzas, mis interrogantes. Pasar mucho tiempo contemplando la naturaleza me permite remontar a las fuentes; eso da al niño eclipsado en mí, la ocasión de volver a la superficie. Tengo ganas de tomar apoyo en la experiencia de los ejercicios, en mi vida; necesitamos iniciaciones de este tipo (relación entre profundización, palabra y naturaleza.)”
"Durante estos ejercicios, vivo realmente una experiencia de grupo ; al principio, para mí el bosque es un elemento hostil ; lo vivo con dificultad ; sin embargo en cuanto he tenido problemas, se han tendido las manos hacia mí… poco a poco, el bosque me confía palabras (puntos de referencia, rasgos, raíces…) que tienen un eco en mi vida. En el grupo somos muy diferentes, pero en contacto con los árboles, esas diferencias se borran ante nuestra humanidad. ¿Cómo acepto que se me tienda la mano ? ¿Cómo, a mi vez puedo tender la mano ? »    

"Esta experiencia me revela nuestra dificultad en Iglesia, para emplear un vocabulario comprendido por nuestros contemporáneos, sin embargo en espera de espiritualidad. Por mi vivencia yo me codeaba con los bosques, por costumbre, aquí he aprendido a admirar lo sencillo, lo bello y eso me da ganas de dar gracias. "

"El contacto con el humus, el descubrimiento de la turbera que renace me pone en relación con los que amo y que han desaparecido.”

"Recibimos estos dones maravillosos: el silencio, la luz cambiante, los grandes árboles; a imagen de Dios intentamos enraizarnos en Dios... »

"Felicidad de volver a sumergirme en un agua pura de la belleza de la naturaleza…hermosura de la naturaleza por la mañana, de orar y reposar después de comer ; felicidad de estar juntos, un grupo de personas sencillas y benevolentes, que se esperan a la vuelta de los caminos, charlando en el coche, rezando y caminando en silencio.... Felicidad de callarse juntos, mirándose, sonriéndose, rezando...

    Felicidad de compartir, de intercambiar juntos, en el reír o en la gravedad. Felicidad de los bellos pisajes de la Nièvre, de las turberas, de los bosques, de los helechos y de los árboles, de la comida campestre en IPERMA y de esas bellas aldeas perdidas, joyas inesperadas.
Felicidad de las explicaciones pacientes sobre las raíces, el humus, las huellas, y a través de eso la naturaleza nos habla de nosotros, hombres y de Ti, Señor con nosotros…”
de un artículo publicado en la página web de la Diócesis de Nevers
 
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